La pré-historia del juego místico
La palabra Ruleta es derivada de la palabra francesa «roulette» que significa "rueda pequeña". Según la versión más fidedigna, la Ruleta fue inventada en 1655 por el físico y matemático francés Blaise Pascal. Pero, claro, hay muchas otras versiones sobre la invención de la ruleta. Hay incluso los que creen que el juego moderno seria derivado de un antiguo juego chino muy popular en Tíbet.
Además, hay toda una mística sobre la Ruleta. Se dice que François Blanc, el fundador del primer casino en Monte Carlo en 1842, tendría vendido su alma al diablo a cambio del secreto de la Ruleta. Esta creencia es apoyada en el hecho de que la suma de todos los números en la rueda de la Ruleta nos da 666 como resultado. ¿Casualidad?
En cualquier caso, los orígenes de la ruleta siguen siendo un misterio hasta hoy día y, probablemente, este juego seguirá envuelto en misterio para siempre.
La Ruleta Moderna
La Ruleta que vemos hoy, apareció alrededor del 1842 cuando los hermanos François y Louis Blanc lo introdujeron por primera vez en un casino.
En ese entonces la Ruleta tenía solamente un único cero, que hoy todavía conocemos en la ruleta francesa y europea. Con su vulgarización en los EE.UU., la ruleta ganó un cero más, ya que los dueños de las casas de juego del nuevo mundo consideraban que ella era poco ventajosa para la casa, y así nación la versión americana de la ruleta que conocemos y se juega hasta los días de hoy – la ruleta con doble cero.
Una breve descripción del juego
La ruleta es compuesta por una rueda con 37 casillas (numeradas del 0 al 36). Los números entre el 1 y el 36 alternan entre el color rojo y negro, siendo el cero la única casilla de color verde del tablero. Como ya decimos arriba, además de esta ruleta, existe también la llamada ruleta americana, que tiene, además del cero, la casilla con el doble cero. El crupier hace girar una pequeña esfera blanca (con aproximadamente unos 2 centímetros de diámetro) sobre el disco y los jugadores hacen sus apuestas sobre la mesa del juego. Las apuestas terminan cuando el mismo crupier indica que no se aceptan más apuesta. Al contrario de otros juegos de azar, aquí los participantes no compiten entre sí, sino que compiten directamente con la casa o la banca. Por eso hay un particular placer en ganar en la ruleta.
